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Lo ocurrido en San Juan Sabinas, Coahuila,
es una alerta acerca de cómo operan las minas en México, especialmente las
carboníferas, las cuales son particularmente peligrosas.
Por supuesto que por ahora lo importante
es saber la suerte que han corrido los 65 mineros atrapados en las
profundidades de la mina Pasta de Conchos.
Los familiares de los mineros y la
comunidad de San Juan Sabinas, Coahuila, están desesperados, después de una
angustiosa espera de más de 80 horas.
Aunque se enojen algunos fundamentalistas,
somos muchos los que rezamos por los mineros y sus familias.
Pero llegará el momento para una
investigación a fondo. Por muchas razones, la más importante, Joaquín, será
determinar cuáles son las condiciones de trabajo de los trabajadores mineros.
Hay indicios de que esas condiciones de
trabajo dejan mucho que desear. Hay que averiguar si por encima de
consideraciones humanas se colocó el costo-beneficio de las operaciones
mineras.
No
sabemos, Joaquín, en verdad qué resultará de dicha investigación; pero da la
impresión de que hay mucho que corregir.
Eso explicaría lo dicho por el líder de
los mineros Napoleón Gómez Urrutia, quien quiere que la investigación de la
Secretaría del Trabajo sea “objetiva e imparcial”.
¿Qué le hace suponer al líder de los
mineros que la investigación no será imparcial?
¿A qué le teme el líder minero? ¿Acaso que
se descubra que su sindicato ha tolerado ingratas y peligrosas condiciones de
trabajo para sus agremiados?.
Y a
que la opinión pública empiece a preguntarse por qué el líder de los mineros no
ha protegido a sus agremiados.
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