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Ha transcurrido el primer mes de la
campaña por la Presidencia, Joaquín, y la lupa ciudadana del grupo Nexos debe
estar empañada por el lodo de los escándalos políticos.
Los escándalos, grabados, videograbados o
escritos, Joaquín, parecen ya ser parte fundamental de todas las estrategias de
campaña.
Alguien comentó esta mañana que sólo
aquella frase de “los demonios andan sueltos” puede retratar lo que ha ocurrido
en este primer mes de campañas presidenciales.
Y tal parece que la guerra de escándalos
seguirá.
Pero, durante el primer mes de campaña, la
multiplicación de escándalos puede ser hasta entretenida para los 72 millones
de votantes registrados.
Dicen los expertos que en campaña se apela
a las emociones, no a la razón.
No
lo sé, pero sí me pregunto, Joaquín, si la larga cadena de escándalos que
viviremos hasta el día de la elección no van a terminar por despertar en los votantes
empadronados la emoción menos conveniente para la democracia: el asco, el
desprecio por la política.
¿Cuánto tiempo pasará para que los
votantes se aburran de los escándalos y decidan que todos los políticos son
iguales y que no vale la pena votar?
En 1994, el miedo llevó a las urnas a tres
de cada cuatro ciudadanos registrados en el padrón electoral.
El próximo julio, puede ocurrir que el
asco y el aburrimiento alejen a muchos ciudadanos de las urnas.
Pero a ningún partido le importa, todos
parecen apostarle al abstencionismo.
Pues, Joaquín, si eso quieren, eso
tendrán.
Lástima, tan bien que íbamos.
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