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Como dicen los españoles, Joaquín, vaya
follón armado por la expulsión de un grupo de funcionarios del gobierno de Cuba
de un hotel de la ciudad de México.
Hace
ya casi 20 años Estados Unidos aprobó la ley Helms-Burton, ley que prohíbe
hacer negocios o intercambiar bienes y servicios con empresas o ciudadanos
cubanos.
El
hotel María Isabel Sheraton, subsidiario de un consorcio norteamericano, aplicó
en México esa ley.
Para ellos fue muy sencillo: cumplimos con
las leyes de Estados Unidos. The law of the land, como dicen los abogados
norteamericanos.
Quizá, como algunos dicen, los funcionarios
cubanos actuaron a sabiendas, fue una provocación.
Aún
así, Joaquín, el comportamiento de los directivos del hotel es imperdonable, no
sólo violaron las leyes mexicanas, han avergonzado a México, al mostrar lo
frágil de nuestra soberanía nacional.
Es
una lástima, Joaquín, que ninguna autoridad mexicana alce la voz para
protestar.
Vamos, Joaquín, hasta los candidatos
presidenciales han guardado silencio.
El
follón me hizo recordar como, hace ya casi 30 años, esperaban en un país
centroamericano la visita de un presidente de Estados Unidos y había inquietud
por actos de violencia callejera. “Pediremos que metan a la cárcel a todos los
líderes de los activistas”, dijo un funcionario de la embajada.
“Eso
es ilegal”, dijo un funcionario de la Casa Blanca. “No te preocupes, estamos en
Centroamérica, no en Estados Unidos”, fue la arrogante respuesta.
Lo
que nos faltaba, Joaquín, que vieran los norteamericanos a México con el mismo
soberbio desprecio.
Y
aquí, todos callados, hasta los candidatos presidenciales.
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