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En San Luis Potosí, algunos empresarios
reclamaron el rezago de México frente a países como China, Corea del Sur y
Japón, entre otros. Algunos de ellos países que ni siquiera poseen recursos
petroleros.
Cada país lo ha hecho a su modo. En todos
los países frente a los cuales México se ha rezagado, la prosperidad ha sido el
resultado de un acuerdo político de toda la sociedad.
Discutieron como hacerlo, pero fueron capaces
de llegar a un acuerdo que todas las fuerzas políticas respetaron.
Todos ellos tuvieron la paciencia de
trabajar durante toda una generación para alcanzar el objetivo del desarrollo
económico y social.
Decidieron cuáles eran los sectores clave
y el Estado los protegió. Pero también se protegió a los menos favorecidos de
la sociedad.
Nada
fue gratis, ni automático. Y, sobre todo, Joaquín, nada se contaminó de
prejuicios ideológicos. Aquí no tienen las fuerzas políticas la voluntad de
trabajar por el objetivo común del desarrollo y del combate a la desigualdad.
No tenemos la voluntad, Joaquín, porque
todos, fuerzas políticas, los grupos económicos y grupos sociales, están
envenenados de la ideología. Primero la ideología, después la Nación. Todos
quieren sacar ventaja.
No
queremos toda una generación, a trabajar duro durante toda una generación para
que nuestros hijos y nietos vivan en un país próspero y más justo.
Vamos, Joaquín, queremos la prosperidad,
pero siempre y cuando los demás sean los que se sacrifiquen.
Nos
rezagamos porque la vieja filosofía de que se haga la voluntad de Dios en los
bueyes de mi compadre.
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