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A juzgar por las informaciones
periodísticas, Joaquín, el primer día de campaña por la Presidencia tuvo
tropezones e incidentes.
La rechifla en el acto de Felipe Calderón;
los sillazos en el mitin de Roberto Madrazo, y los jaloneos con los periodistas
en los eventos de Andrés Manuel López Obrador.
Sólo incidentes para la nota de color,
nada trascendente, aunque son evidencia de que todavía no están bien afinados
los equipos de campaña de los tres candidatos.
Ojalá y se apuren, porque un incidente puede
llevar a un error y en estas 23 semanas de campaña, Joaquín, nadie puede darse
el lujo de cometer errores.
Al
menos ya empezaron a definir sus mensajes. Calderón, las manos limpias, la honestidad;
López Obrador todo por los pobres, pero con economía de mercado; y Madrazo la
convocatoria a “no nos volvamos a equivocar”.
Hubo acarreos y reparto de gorras y camisetas,
claman algunas crónicas. Ay, Joaquín, no cabe duda que el que no conoce a Dios
a cualquier santo se le hinca.
La
gente que va a los mítines a veces tiene que recorrer grandes distancias y
sería criminal pedirles que lo hicieran a pie.
Uno
de mis hijos, a quien tú conoces, vive en ese otro México, y me dijo: esta
gente tiene muchas necesidades, cuando va a un mitin, del partido que sea,
siempre espera recibir algo a cambio de su asistencia.
Ese
México, Joaquín, les es muy ajeno a los teóricos y puristas de la política. El
otro México, del que todos hablan y tan pocos conocen.
El
México real.
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