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Como aquellos astronautas a los que se les
descompuso la nave y dijeron: “Houston, tenemos un problema”, alguien tendrá
que decirle al gobernador del Estado de México Enrique Peña exactamente lo
mismo: tenemos un problema.
Resulta que quienes en el PAN y el PRD planean
las estrategias y las tácticas de las campañas de los candidatos presidenciales
han decidido que las elecciones de diputados y alcaldes en el Estado de México
del próximo marzo van a ser decisivas para la elección de Presidente de la
República.
Es posible, pero lo que sí está claro es
que hay una estrategia del PRD y del PAN para crear la impresión de que esas
elecciones serán decisivas.
El
PRD y el PAN apuestan a que el PRI no podrá repetir el contundente triunfo
electoral cuando ganó Enrique Peña la gubernatura del Estado de México.
Si
el PRI no gana tan rotundamente como cuando fue elegido el gobernador Peña
Nieto, se multiplicaran los mensajes de que el PRI se debilita a media campaña
y que se debilitan las posibilidades de Roberto Madrazo de ganar el 2 de julio.
Por
eso, insisto, el gobernador Enrique Peña Nieto tiene un problema. Están
arrinconados él y su partido, porque no sólo tienen que ganar las elecciones
locales, sino que además las tiene que ganar con una gran ventaja.
Claro, puede decirnos como Alejandro Encinas
esta mañana: la realidad es muy distinta a la percepción ciudadana.
Pues será, Joaquín, pero Peña no debe olvidar
que en política todo es asunto de percepciones.
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