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Al rendir su informe anual, el Presidente
de la Suprema Corte de Justicia Mariano Azuela reprochó al gobierno del
Presidente Fox la salida política que le dio al caso del desafuero de Andrés
Manuel López Obrador.
Hizo pública su preocupación porque el
caso sentó un precedente para que otras autoridades desacaten los amparos
concedidos por el Poder Judicial.
Azuela reconoció, sin embargo, que la salida
política al caso del desafuero previno males mayores.
Poco ayuda la declaración del procurador
general de la República Daniel Cabeza de Vaca, cuando salió de inmediato a
aclarar que la procuraduría no ha cerrado totalmente el caso.
¿Por qué no explicó la razón para no cerrarlo?
¿Qué caso tiene mantenerlo abierto? Ya pagaron el costo político de la decisión
de anular el desafuero, ya les dijeron hasta de qué se van a morir. Entonces,
¿qué espera el procurador para cerrar definitivamente el expediente?
Si lo hubieran cerrado ya, el reproche
habría quedado allí, en el informe anual de la Corte. Y a otra cosa, mariposa,
como dice un clásico sexenal.
Pero, como no lo han cerrado, dan pie para que
Leonel Cota y Alejandro Encinas manden desaforadas respuestas al presidente de
la Suprema Corte.
Debieran tranquilizarse los dos perredistas.
Si ya reconoció el Presidente de la Suprema Corte de Justicia que el caso del
desafuero está cerrado.
¿Qué caso tiene que se pongan histéricos?
Después de todo, el Presidente de la
Suprema Corte de Justicia Mariano Azuela sólo ejerció ayer un derecho
constitucional:
Su
sagrado derecho al pataleo.
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