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Se ha suscitado una discusión por la
tregua navideña decretada por el IFE.
Según el instituto, se trata de que hasta
el 19 de enero se supriman los actos de proselitismo y propaganda.
Pero como discutimos de todo y por todo,
ahora se acusa a Felipe Calderón de haber violado la tregua por asistir a una
función de teatro. Y, sin duda, se acusará de lo mismo a Andrés Manuel López
Obrador por asistir esta tarde a una charla en el Colegio de México.
Es
un falso debate, Joaquín, porque nunca se pretendió que la tregua navideña se
convirtiera en algo así como el confinamiento de los candidatos presidenciales,
una versión civil del arraigo domiciliario que les impida hasta sus actividades
sociales.
Con
una gran dosis de mala fe, le piden al IFE que aclare exactamente qué pueden
hacer los candidatos presidenciales durante la tregua navideña.
No hay necesidad de aclaraciones del IFE,
Joaquín, basta que abran el diccionario, y descubrirán que proselitismo es la
actividad que se realiza para ganar partidarios, y propaganda es el acto de dar
a conocer una cosa para atraer adeptos.
Así
de claro.
El
error es del IFE, Joaquín, porque los consejeros electorales pecaron de
optimistas al decretar la tregua navideña. Partieron de la equivocada idea de
que los candidatos presidenciales y sus partidos conocen el español.
Para qué discutir tanto, Joaquín, que los
candidatos presidenciales y los partidos que no entiendan proselitismo y
propaganda, pues que vayan al diccionario, aunque sea por ésta única vez.
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