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Cuando el consejero presidente del IFE
anunció lo que se ha llamado la tregua navideña para los partidos y sus
candidatos, hubo muchas quejas.
Hay acontecimientos que muestran lo
necesario de la tregua navideña del IFE.
La necesita Felipe Calderón, quien hizo a
sus diputados tragarse sus discursos sobre la autonomía de los organismos
financieros.
Los hizo recular porque dice que no hay
que darle pretextos a López Obrador.
Su argumento es lógico, pero políticamente
equivocado.
El discurso de Andrés Manuel López Obrador
siempre será agresivo. Más ahora que ya vio lo fácil que es arrinconarlos.
Mal
se vieron el PAN y su candidato presidencial al no aguantar cuatro gritos y dos
sombrerazos de López Obrador. Y eso que el lema de Calderón es mano firme para
gobernar.
La
tregua navideña servirá para pensar bien sus tácticas y estrategia, para evitar
futuros signos de debilidad.
Le
servirá al Congreso, para evitar desfiguros como el de la ley de radio y
televisión. Primero la aprobaron fast track, un acto calificado como emboscada
legislativa por los concesionarios. Y luego la retiran dizque por errores
mecanográficos.
Necesitará la tregua navideña el
Presidente Fox, quien anunció el pasado lunes que daría conferencias mañaneras.
Y hoy dicen que siempre no. Señal de que el Presidente Fox no sabe aún cómo
comportarse durante la campaña electoral de 2006.
Y,
por supuesto, Joaquín, necesitaremos la tregua nosotros, los ciudadanos de a
pie.
La
tregua nos librará, por tres semanas, de los escándalos, los discursos y los
desfiguros de los políticos.
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