|
Hoy se cumplen cinco años de gobierno del
Presidente Vicente Fox.
Cinco años de aquel uno de diciembre
cuando, por primera vez en nuestra historia, un partido político entregó
pacíficamente la Presidencia a un partido distinto.
Unos dicen que allí terminó la transición.
Otros que la transición está incompleta.
Es
cuestión de opiniones, Joaquín.
Hay
estabilidad, política y económica, nos ha dicho el Presidente Fox. Es cierto,
pero no satisface a los que esperaban mucho más. Quizás, Joaquín, los que
votaron por Vicente Fox hace cinco años esperaban demasiado porque se les
prometió demasiado.
A pesar de los críticos, Joaquín, sí hay
cambios. El principal cambio es que nosotros, los ciudadanos y ciudadanas hemos
cambiado. Somos más exigentes, más críticos.
Y si nosotros hemos cambiado, Joaquín,
inevitablemente el país ha cambiado.
Ahora viene el año de mayor responsabilidad
para el Presidente Fox. Debe mantener la estabilidad política y económica y
trabajar para que las campañas y las elecciones presidenciales sean tranquilas
y ordenadas.
Pienso que el Presidente Fox debe
despreocuparse ya de cómo lo juzgue la historia. Ya tiene un lugar asegurado,
como el Presidente que sacó al PRI de Los Pinos y puso fin a un régimen que
había permanecido en el poder durante siete décadas.
Ahora su obligación es convertirse en
autoridad moral para mantener el orden y la tranquilidad durante la campaña
electoral, la cual será tormentosa.
La transmisión del poder dentro de doce
meses tiene que ser tan pacífica, ordenada y civilizada como la de hace cinco
años.
Ese es el reto.
|