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Desproporcionada la resolución de la
Secretaría de la Función Pública, dijo ayer el dirigente nacional del PAN
Manuel Espino Barrientos.
Con ese mensaje, el partido Acción
Nacional se alinea en la defensa de la excoordinadora de Protección Civil de la
Secretaría de Gobernación Carmen Segura Rangel.
Aunque fue denunciado hace varios años por
Leopoldo Mendívil, hasta ahora investiga la PGR, según dijo el vocero
presidencial.
Se
gesta, pues, Joaquín, una confrontación en el seno del PAN, porque todos, la
PGR, el partido y la gente de la Secretaría de la Función Pública, son
panistas.
Ayer hubo otra declaración, la de Felipe
Calderón, el candidato presidencial del PAN: dijo no daré apoyos
incondicionales ni tampoco estaré abogando por asuntos que no son míos.
El
caso es que el escándalo de la señora Carmen Segura podrá no ser asunto suyo,
pero las diferencias entre los panistas sí lo son.
El
candidato presidencial del PAN se puede quedar atrapado entre un pleito entre
grupos panistas, precisamente en el momento en que necesita que el partido esté
unido en torno a su candidatura.
A ocho semanas del 19 de enero, cuando después
de la tregua navideña arrancará formal y oficialmente la campaña por la
Presidencia de la República, lo que menos necesita Calderón es un pleito dentro
del PAN.
Dice que no son asuntos suyos. No, señor
Calderón, sí son asuntos suyos, porque lo son aquéllos que pueden dañar la
unidad de su partido.
Porque sin unidad, la campaña por la
Presidencia estaría condenada al fracaso.
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