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Una encuesta publicada ayer por un diario
nacional ha provocado una polémica.
La encuesta fue descalificada varias veces
por los seguidores de Andrés Manuel López Obrador.
La reacción airada y desordenada del
perredismo muestra, Joaquín, la importancia de las encuestas como herramienta
para tomar el pulso de la opinión pública, pero también como herramienta
esencial en la lucha por el poder.
Con
frecuencia, dicen los expertos, las encuestas son distorsionadas. Algunas
empresas encuestadoras se prestan para cumplir con aquello de que el que paga
manda.
Pero en lo general, Joaquín, hay
encuestadores muy serios y profesionales en México. Quizá el problema es que
los colaboradores de López Obrador, los de su primer círculo, quieren hacer de
todo. Todos quieren colgarse medallas.
En casos como la encuesta de ayer, la cual
muestra un sorpresivo empate entre López Obrador y Calderón, hubiera sido mejor
que la campaña de López Obrador tuviera un equipo para el manejo de asuntos que
exigen respuesta rápida.
Un grupo de personas que prepare mensajes
y declaraciones que permitan un eficaz control de daños en casos como el de
ayer.
Al no tenerlo, caen en la incongruencia,
pues los mismos colaboradores de López Obrador que se ufanaban de la ventaja
que le daban las encuestas a su candidato, las descalifican cuando los
resultados no son favorables.
En otras palabras, Joaquín, pienso que lo
que necesita López Obrador es un equipo de bomberos políticos.
Para evitar errores, errores que, al final
de cuentas, no pagan los colaboradores sino que son pagados por López Obrador.
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