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“…Que el Presidente Fox se ocupe de México. A
mi, me votaron los argentinos y yo me voy a ocupar de ellos… para algunos la
diplomacia es tener una actitud de pleitesía y agachar la cabeza ante los
fuertes”.
Estas palabras del presidente de Argentina
Néstor Kirchner, Joaquín, no son un insulto a Vicente Fox, sino al Presidente
de México.
Es
lo que sacamos por las torpezas del canciller Derbez al provocar a un rijoso
internacional como Kirchner.
México llegó a la cumbre iberoamericana con
una estrategia mal diseñada por Derbez y con un presidente Fox mal informado
sobre las posibilidades reales del ALCA.
Derbez se equivocó y embarcó al Presidente en
una confrontación con los países más grandes de Sudamérica y en un pleito con
el mandatario argentino.
Una
torpeza más del canciller que merecería su renuncia.
Mas
también me parece una vergüenza que tantos mexicanos festinen el insulto de
Kirchner, el presidente argentino, como todos los mesiánicos, tiene mala
memoria. Ya olvidó que los argentinos perseguidos por las dictaduras militares
encontraron generoso asilo en México.
Siquiera por eso debió mostrar más respeto
para el Presidente de México. Porque, insisto, Joaquín, Kirchner no insultó a
Vicente Fox, Joaquín, insultó al Presidente de México.
Algunos pueden festejar el insulto, por
mezquinas razones de partido. Yo no, Joaquín, porque no creo que nadie, menos
un político extranjero, tiene derecho a insultar al Presidente de mi país.
Pero, quien sabe, Joaquín, a lo mejor en
esta modernidad hasta eso ha pasado de moda.
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