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El instinto natural en las comunidades
cuya subsistencia económica depende del turismo es el de mantener una buena
imagen, una imagen positiva, para no ahuyentar visitantes.
Y, por supuesto, también suelen tener esas
comunidades un gran espíritu de lucha, porque en materia de turismo lo que rige
es la competencia y la competencia es feroz.
Uno entiende que en Cancún, Cozumel y la
Riviera Maya se trabaje a marchas forzadas para reconstruir y para recuperarse
del desastre causado por el huracán Wilma.
Sin embargo, Joaquín, la tarea de
reconstruir llevará tiempo. En algunos casos sólo semanas, en otros meses.
Y es obvio que hay desempleo. Pero el
vocero presidencial se pone a la defensiva y alega que los grandes hoteles
cumplen con lo prometido al Presidente Fox y no despiden empleados.
Y nos dice que eso sólo ocurre en pequeños
y medianos negocios, pero no en los grandes hoteles.
Entre el millón de cosas que ignoro,
Joaquín, están los temas financieros y económicos, pero alguien me contó hace
tiempo que por cada empleo directo de un gran hotel, hay varios indirectos,
supongo que de todos los que le venden mercancías y servicios al hotel. ¿Y
cuántos han sido despedidos, Joaquín, de esos cientos o miles de empleos
indirectos?
Supongo, Joaquín, que cuando se está
desempleado lo de menos es si se trabajaba para una empresa grande que para una
pequeña.
Porque cuando dura mucho tiempo, Joaquín,
el desempleo se puede convertir en una humillación, en una denigración de las
personas.
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