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Desde su creación hace ya más de tres
años, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado
tenía un problema, además de su larguísimo nombre: se creó para resolver el
enfrentamiento de dos grupos del gobierno del Presidente Fox, los que creían en
ir con todo contra el priísmo, y los que querían negociar con ellos.
Se
creó la fiscalía para castigar los abusos del poder priísta, pero también para
satisfacer a un sector de la opinión pública, y de paso, para construirle un
espacio de respaldo al entonces Secretario de Gobernación Santiago Creel
Miranda, quien encargó el diseño de la famosa fiscalía y le respaldó
económicamente durante los primeros meses de su funcionamiento.
En este tu espacio, Joaquín, he criticado
a la fiscalía, porque ha sido público mi desacuerdo con el trabajo de la
fiscalía, pero ahora, de verdad, Joaquín, lamento que la fiscalía que encabeza
Ignacio Carrillo Prieto esté sujeta a doble investigación, una de la Secretaría
de la Función Pública y otra del Ministerio Público Federal que indagará
presuntas desviaciones de fondos públicos en la fiscalía, según publica hoy el
diario La Jornada.
Si
las investigaciones no limpian la imagen de la fiscalía, los perjudicados no
serán sólo los presuntos responsables de delitos administrativos y penales,
saldrán perjudicados todos los que han dedicado sus vidas a buscar castigo por
los sucesos del 68 y del Jueves de Corpus de 1971.
Y
todo por una de las causas más viejas de cualquier
crimen: el dinero...
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