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En uno de los textos de “El filósofo de
Güemez” aparece esta perla:
“El político es como el gato que se mete a
la chimenea, o sale quemado o sale tiznado.”
Si eso significa ser un político, pues
Joaquín, entonces solo puede pensarse que se tiene mucha vocación si se está
dispuesto a correr el riesgo del gato que se mete a la chimenea. El riesgo de
salir quemado o tiznado.
En su libro "Líderes", Richard
Nixon escribió una frase que define cómo se ven los políticos a sí mismos.
Dice Nixon que los políticos son distintos a
los demás. Porque se necesita un temple muy especial para soportar todo tipo de
injurias de los adversarios.
Y sobre todo para impedir que esas
injurias destruyan la vida de la esposa y los hijos.
Tienen que llevar horarios que no son
normales. Hay que levantarse muy temprano, y acostarse muy tarde. Se sacrifica,
de hecho, la vida familiar.
Nunca puede un político darse el lujo de
enojarse. Una escena le puede costar votos.
Y todo para qué, para que a la menor
provocación le griten “ratero, ratero...”
Tiene razón Nixon, el escritor, Joaquín,
los políticos deben ser muy distintos a los demás.
Creo
que si lo son, Joaquín, sobre todo para correr el riesgo apuntado por el
filósofo de Güemez:
El
político es como el gato que se mete a la chimenea, o sale quemado o sale
tiznado.
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