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En Puebla, el diputado Emilio Chuayffet habló
sobre los diputados de representación proporcional, y sugirió que se eliminaran
para que fuera más auténtica la elección de los diputados federales.
La representación proporcional surgió
cuando el sistema político era cerrado, como una fórmula para abrirle espacios
en el Congreso a la oposición.
Ahora, cuando las elecciones reflejan
razonablemente la voluntad de los electores y llegan al Congreso los partidos
que consiguen los suficientes votos, la representación proporcional ha perdido
su razón de ser.
Ojalá y el asunto se discutiera en el
Congreso. De paso se eliminaría la aberración de tener senadores de primera
mayoría y senadores de representación proporcional.
Se elegiría entonces a 300 diputados y a
64 senadores.
Tendríamos legisladores que voto a voto se
ganarían su puesto.
Porque ahora, Joaquín, tenemos 200 diputados y
64 senadores de representación proporcional y segunda mayoría que ni siquiera
tienen que hacer campaña. Sólo se aseguran de ser incluidos en una lista y si
están en los primeros lugares de esa lista, pues tienen asegurado que serán
senadores o diputados. Y además ocupan las posiciones directivas.
Si se eliminan los diputados de
representación proporcional, los senadores de primera mayoría y los de
representación proporcional, pues entonces si podrán presumir los legisladores
que representan a los votantes de sus distritos y de sus Estados.
Y, de paso, ya que todo mundo está
obsesionado con la austeridad, se ahorrarían varios, muchos millones de pesos.
Y las mayorías en el Congreso las
decidiríamos los votantes, no unos pocos notables de los partidos políticos.
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