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Anoche, Joaquín, cuando en el noticiero
mostraste las estadísticas de los servicios médicos que presta el Instituto
Mexicano del Seguro Social, muchos de nosotros nos dimos cuenta del enorme
hueco que dejaría en el sistema nacional de salud un paro laboral.
Es ingenuo suponer que el resto de las
instituciones de salud sustituirían al Seguro Social.
Se habla de una requisa, pero en una
requisa o sustituye con otro personal a los huelguistas para prestar el
servicio, o se les obliga a trabajar.
¿Cómo sustituir a más de 300 mil
trabajadores del Seguro Social?. Y no sé si fuera legal forzarlos a trabajar si
estalla la huelga. Significaría la politización del conflicto.
A menos de 36 horas de que venza el plazo
para la huelga, todo se enreda. Ya advirtieron los electricistas que irían a la
huelga en solidaridad con los trabajadores del Seguro Social.
A menos de 36 horas para el estallido de
la huelga esto se enreda. Empieza a dejar de ser un movimiento laboral para ser
un movimiento político.
Y la única manera de evitarlo es que el
gobierno ceda. Sería un signo de debilidad, pero sería peor tener que soportar
un movimiento político que se extendiera a todo el sector laboral.
Es la alternativa del diablo. Ceder sería
lo menos peor, Joaquín.
Y que grave, Joaquín, que hasta en materia
de salud tengamos que decidir a favor de lo menos peor.
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