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Anuncian esta mañana que se reanudará la
discusión del contrato colectivo entre la dirección del Seguro Social y el
sindicato que encabeza Roberto Vega Galina.
Aunque el vocero presidencial se mostró
optimista, Joaquín, hay signos de que el líder sindical ha sufrido un gran
desgaste en su confrontación con el IMSS, una confrontación que tiene ya más de
un año.
Y uno se acuerda de lo ocurrido hace ya
más de 20 años, Joaquín.
Tenía poco tiempo Francisco Hernández
Juárez de haberse convertido en el líder de los telefonistas, luego de
destronar a un viejo líder. Salustio Delgado.
Llegó la negociación del contrato
colectivo. Y, por culpa del gobierno, o por culpa de la novatez de Hernández
Juárez, les ganaron los tiempos legales y estalló una huelga en Telmex. Una
huelga que no querían ni el gobierno ni el sindicato. Duró poco, pero antes de
levantarse, el gobierno tuvo que apuntalar el liderazgo de Hernández Juárez,
para que no lo rebasaran los radicales.
En Telmex hace más de 20 años, el gobierno
requisó la empresa y operó casi todo el servicio.
Evidentemente no podría el gobierno
requisar al Seguro Social; no podría operarlo, ni parcialmente.
Una
huelga en el IMSS sería desastrosa, Joaquín.
Vega Galina se ha desgastado. El gobierno
tiene que impedir que sea rebasado por los grupos radicales.
Si no, Joaquín, estallará una huelga que
nadie quiere. Se romperá la paz laboral que tanto presume el gobierno foxista.
Y estaríamos muy cerca, Joaquín, de que se
rompiera la paz social.
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