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El desastre que devasta varios Estados del
sureste de la República ha sido de tal magnitud, Joaquín, que exigirá de
recursos, muchos más recursos de los que dispone el Fondo Nacional de
Desastres.
Para reconstruir cientos de miles de casas
y atender a casi un millón de damnificados se necesitará mucho dinero, Joaquín.
Esta mañana anunció el Presidente Fox que se destinarán para esa tarea hasta 18
mil millones de pesos.
Ojalá y alcancen, Joaquín. Y si no, pues a
gastar más.
Pero se avecina otra tormenta en el campo
de la política.
Hace tiempo algunos analistas advierten
sobre la descomposición del clima político.
En ese clima, Joaquín, nada más dañino que
la violencia verbal, porque es el preludio de la violencia física.
Dos ejemplos. Las protestas y gritos
contra Roberto Madrazo en su precampaña ya se convirtieron en una lluvia de
huevos que le lanzaron seguidores de Elba Esther Gordillo.
Ayer, en Guanajuato, cuando llegaba a un
mitin, alguien le lanzó a Andrés Manuel López Obrador un elote, el cual le
golpeó en la mejilla. Agresiones inofensivas, pensaran algunos.
Ninguna agresión física es inofensiva,
Joaquín.
Empieza con el lanzamiento de objetos,
después puede ser algo peor, como en 1994, cuando con dificultades el país
resistió los efectos del asesinato de Colosio y de Ruiz Massieu.
Y resistió, Joaquín, porque había en Los
Pinos un Presidente de la República muy fuerte.
Ahora no sé que ocurriría.
Si no combatimos a la violencia verbal,
nos puede costar muy caro, Joaquín, muy caro.
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