|
El grupo de estudio de la relación
México-Estados Unidos, donde están académicos y diplomáticos, ha propuesto una
asociación estratégica entre los dos países.
La conclusión es realista:
México necesita infraestructura y Estados
Unidos requiere energía.
Se propone la creación de un fondo
norteamericano de energía que emitiría 65 mil millones de pesos respaldados por
los recursos petroleros. Se destinarían a aumentar la producción de crudo y gas
natural. Los ingresos irían a un fondo de desarrollo que México invertiría en
infraestructura como carreteras, puertos, aeropuertos y vías ferroviarias. Y a
la educación.
La
propuesta es interesante, y, salvo que un experto demuestre lo contrario,
parece financieramente viable.
México tiene una de las grandes reservas de
energía del mundo. Y no tiene la inestabilidad de las naciones de Medio
oriente.
Esa
propuesta, Joaquín, significaría la aprobación de reformas constitucionales que
incluyan un sistema de control independiente que garantice el uso transparente
de los fondos.
Lo interesante de la propuesta, Joaquín,
es que como fue planteada la propuesta no significa que el Estado Mexicano
pierda el control de sus recursos energéticos.
Empantanados como estamos en un debate
ideológico en materia de energía, quizá valdría la pena analizarla.
Y,
de paso, Joaquín, preguntarnos si aprovecharemos en esta y la siguiente
generación los grandes recursos energéticos que poseemos, antes de que el mundo
encuentre otras fuentes de energía.
Lástima, Joaquín, que la propuesta choque con
la mediocridad ideológica, la misma que, como los malos comerciantes, sigue la
filosofía aquella de, o bien vendido o bien podrido.
|