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Hace doce años, Joaquín, cuando en Brasil
había fracasado un plan contra una crisis económica, se celebró un foro social.
Los brasileños le dijeron al entonces Secretario de Desarrollo Social, Luis
Donaldo Colosio, que México resistía y resolvía las crisis económicas por tener
instituciones como el Seguro Social.
Ahora, con los asuntos de la Nación tan
revueltos, hasta eso podemos perder.
El Congreso aprobó una reforma al régimen
de pensiones y jubilaciones de los trabajadores del IMSS, impugnada por el
sindicato que encabeza el doctor Roberto Vega Galina.
Perdió Vega Galina su impugnación ante los
tribunales. Y hasta fracasó el intento de contrarreforma a la ley del seguro
social. Pero tiene todo listo para irse a la huelga si se aplica la nueva ley
del Seguro Social.
El gobierno cede otra vez ante el chantaje
de la amenaza de huelga.
Y
el director del IMSS Santiago Levy renuncia.
Otra
vez, Joaquín, el gobierno cede al chantaje.
Y al Seguro Social, a sus finanzas y a sus
millones de derechohabientes que se los cargue el diablo. Total, los foxistas
se irán dentro de 14 meses. El que venga atrás que arree.
Dijo esta mañana el vocero presidencial
Rubén Aguilar que una huelga no beneficia a nadie.
¿Y
a quién beneficia, señor Aguilar, no cumplir con una ley aprobada por el
Congreso?
Dicen cuidar los intereses de la República,
pero le entregan al sindicato la cabeza de Santiago Levy.
Pobre Seguro Social, Joaquín, pobre México.
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