|
El acuerdo nacional firmado ayer en
el Castillo de Chapultepec por empresarios, sindicalistas, líderes de
organizaciones sociales, académicos, intelectuales, personajes de los medios y
deportistas fue algo más que la conjunción de grupos no políticos.
El acuerdo, Joaquín, es una convocatoria a
los actores políticos, pero también es un reproche a quienes han sido incapaces
de negociar con eficacia.
Es, también, Joaquín, un síntoma de una
cierta exasperación de la sociedad con el comportamiento de los actores
políticos, ocupados en insultarse mutuamente y en pleitos triviales y
mezquinos.
Hay quienes lo critican, pero, Joaquín,
quién puede no estar de acuerdo, por ejemplo, en que el país recupere su ritmo
de desarrollo con justicia, esto es, que se generen empleos y se apliquen
políticas de redistribución de riquezas.
Están irritados algunos actores políticos
y han enviado a sus voceros a criticar el acuerdo nacional.
Pienso, Joaquín, que los actores políticos
no deben subestimar a una sociedad que empieza a hartarse de discusiones
inútiles.
Es posible que quien mejor reflejó el
sentimiento de los firmantes del acuerdo nacional haya sido Guillermo Prieto
Fortún, cuando aseguró que se trata de un ¡ya basta! a los actores políticos.
Es un ya basta a los funcionarios, a los
políticos de todos los partidos para que se concentren en los problemas reales
de la sociedad mexicana.
Si no entienden el reclamo los partidos
políticos y sus voceros, Joaquín, podemos pasar de la exasperación a la
desesperación.
Y entonces el grito de ya basta se puede
convertir en un que se vayan todos.
|