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Esta mañana, Joaquín, el vocero de la
Presidencia de la República, Rubén Aguilar Valenzuela, reconoció que el
fallecido Secretario de Seguridad Pública Ramón Martín Huerta y otros
funcionarios del gobierno foxista, incluyendo el mismo vocero, han recibido
amenazas, sea por correo, vía electrónica o telefónicas.
No olvidemos, Joaquín, que en la sociedad
mexicana hay muchos exaltados, personas que están muy enojadas, quizá por
razones políticas, qué se yo, quizá hasta enojadas por la vida.
Es razonable la explicación del doctor
Aguilar que dichas amenazas no deben sobredimensionarse, o sea, que no debe
dárseles más importancia de la que tienen.
De
cualquier manera, Joaquín, me parece candoroso reconocer oficialmente que han
sido amenazados altos funcionarios del gobierno de la República.
En
el pasado han recibido amenazas los altos funcionarios, Joaquín, pero siempre
se ha mantenido la discreción. La discreción guardada por todos los gobiernos
del mundo en los asuntos relacionados con la seguridad de los gobernantes.
Nunca informan de las amenazas que no son
sino desahogos de algunos exaltados. Y sólo las hacen públicas cuando después
de una investigación han detenido a los responsables de las amenazas serias.
Es
un error hacer públicas las amenazas a los altos funcionarios del gobierno de
la República. Y un error más grave reconocer que Ramón Martín Huerta fue
amenazado.
Las
revelaciones de amenazas a los altos funcionarios del gobierno de la República
sólo alientan las especulaciones. Y luego no quieren que se especule.
Cuando de asuntos de seguridad se trata,
debieran callarse.
Cuando menos para tranquilidad de la
República.
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