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Ahora resulta que la profesora Elba Esther
Gordillo ha conseguido convertirse en una actriz central de la contienda
electoral de 2006.
De alguna manera eso se entiende; después
de todo, el sindicato magisterial que maneja representa cuando menos un millón
de votos para cualquiera de los candidatos a la Presidencia. Y en cualquier
elección un millón de votos cuenta. Y mucho.
Tanto cuentan que ya los panistas andan
lanzando sus redes para aprovechar lo que Santiago Creel llamó ayer “el
liderazgo” de la profesora.
Y no se diga la gente de Andrés Manuel
López Obrador. Esta mañana Ricardo Monreal, jefe de las redes ciudadanas y
prófugo del PRI, apeló al liberalismo del magisterio, como anzuelo para
atraerlos.
Bueno, hasta algunos priístas advierten
que la profesora puede hacer más daño fuera del PRI que adentro.
Ella, la profesora Gordillo Morales,
disfruta a plenitud estar por ahora en el centro del escenario.
Da conferencias todos los días y está tan
ocupada en su campaña antimadracista que no se ha dado tiempo para la
reflexión.
Es posible que ella, la profesora, quiera
ser factor en la elección del 2006.
Para serlo quizá sería mejor replegarse,
porque cuando se es noticia todos los días, se desgasta la imagen, se desgasta
el discurso y pronto llega el momento en que ya no hay nada nuevo qué decir.
Quizá antes debería asegurarse la
profesora de que no se va a quedar sola y de que tendrá seguidores en su
aventura política, cualquiera que esta sea.
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