|
Ahora es políticamente correcto exigir que los partidos elijan
democráticamente a sus candidatos.
Yo pienso que eso no es asunto de todos, sino de cada partido.
Ayer le escuché a Héctor Aguilar Camín una opinión, no sólo
sensata, como suelen ser todas las suyas, sino además refrescante e
inteligente. Decía que a los electores no nos debiera importar cómo eligen los
partidos a sus candidatos.
Tiene razón, Joaquín.
Pienso que es absurdo que el Tribunal Federal Electoral por
ejemplo, vaya más allá de sus facultades y decida si en el seno de un partido
hay democracia.
Es asunto del Trife la violación de los derechos políticos,
pero si dentro de un partido hay o no hay democracia es asunto de los
militantes. A los que no les guste pues se irán a otro partido o formarán parte
de la mayoría que no pertenecemos a ninguno.
Si las autoridades electorales garantizan que las elecciones serán
limpias. Si garantizan que los resultados de cada elección reflejen
razonablemente lo que todos y cada uno de los votantes marcamos en las boletas,
pues lo de menos, insisto, Joaquín, es como escogieron a esos candidatos los
partidos.
Si los escogieron por sorteo, en una rifa, en una encuesta o
en votación interna, nos debe valer un comino, pues en las urnas los votantes
decidiremos si el partido escogió bien.
Si escogió mal, pues ya verán los perdedores si lo hacen mejor
la siguiente ocasión.
Total, en la democracia no hay ni triunfo ni derrota que sean
para siempre.
|