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Esta mañana respaldó el vocero presidencial Rubén Aguilar la
crítica que hizo el subsecretario de Relaciones Exteriores Gerónimo Gutiérrez a
las declaraciones del embajador Anthony Garza.
El subsecretario le dijo al embajador Garza que su selección
de palabras había sido desafortunada y no corresponde al papel de un embajador.
En Washington el vocero del Departamento de Estado Sean
Mcormack respaldó todo lo que el embajador Garza ha dicho y todo lo que ha
hecho.
Así, de que hay desencuentro con Estados Unidos, lo hay.
Y, aunque el vocero presidencial dice que todo se puede
resolver con el diálogo y la buena voluntad, la medida del desencuentro actual
la da la cancelación que hicieron funcionarios de la entrevista que tenían concertada
ayer en Washington con funcionarios del Departamento de Estado.
La relación con Estados Unidos pasa por un mal momento. Y si
somos justos, Joaquín, ahora no es por culpa del gobierno mexicano.
En medio afines a la Casa Blanca hay una feroz campaña sobre
la inseguridad fronteriza.
Washington está preocupado por la violencia fronteriza, por
razones de seguridad y por razones de política interna, y se les ocurrió la
idea de que la frontera la vigile una fuerza binacional.
Así como toleramos que sean autoridades norteamericanas las
que certifiquen la seguridad del aeropuerto de la ciudad de México, quieren que
toleremos que certifiquen el combate al narcotráfico y a la violencia en la
frontera. Y para eso tendrían que estar en territorio mexicano algunos agentes
norteamericanos.
México se resiste, Joaquín, habrá que ver por cuánto tiempo.
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