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El consejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde dio a
conocer que las elecciones del año próximo costarán 11 mil millones de pesos. Y
hay gran escándalo.
Sólo para los partidos políticos se destinarán algo así como
4,900 millones de pesos. A eso se le suman los casi 7 mil millones de pesos que
costará sostener el aparato del IFE.
Es mucho, nos dicen, Joaquín. Quizá, pero ¿cuál es la
alternativa?
¿Qué tal si reducimos el costo de la estructura del IFE? Sólo
que entonces las elecciones dejarían de ser confiables, porque el IFE no
tendría dinero ni para organizarlas bien, y menos para vigilarlas bien.
¿Estamos dispuestos a arriesgarnos a que el proceso de las
elecciones deje de ser confiable?
Y luego está el dinero para los partidos. 4,900 millones.
Demasiado, claman muchos.
La alternativa, claro, sería no darles dinero público, que se
sostuvieran los partidos y sus campañas solamente de aportaciones de los
particulares.
Lo de menos sería que los partidos y los candidatos estuvieran
comprometidos hasta el cuello con los donantes, lo malo es que esos compromisos
los contrajeran con donantes del crimen organizado.
Recuerdas El Padrino, Joaquín, cómo presumía don Corleone de
tener comprados a partidos y políticos.
Para evitar eso fue
que se decidió en 1996 financiar a las campañas y a los partidos con dinero
público.
Ante ese panorama, Joaquín, estoy seguro que si pagamos 11 mil
millones de pesos por las elecciones de 2006 nos va a salir barato.
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