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Hace once años, en marzo de 1994, cuando ya había ocurrido el
levantamiento del EZLN y habían empezado las pláticas de paz entre el
comisionado Manuel Camacho y el subcomandante Marcos en San Cristóbal de las Casas,
el ex gobernador de Chiapas Manuel Velasco Suárez dio una conferencia en una
universidad del bajío.
Siendo chiapaneco, al doctor Velasco Suárez le pidieron su
opinión sobre el conflicto de Chiapas.
El doctor Velasco Suárez respondió con una historia.
Contó que, viajando por la selva chiapaneca en compañía de sus
hijos, vieron a un animal extraño, muy parecido a un lobo.
“…Saqué mi fusil”, contaba el doctor Velasco Suárez. “…pero
antes de que pudiera disparar uno de mis hijos me dijo: no, papá no mates al
lobo porque se acaba el cuento”.
Ese era el diagnóstico del doctor Velasco Suárez sobre el
movimiento del EZLN.
Es curioso, Joaquín, que un hombre que conocía tan bien a su
Estado haya tenido esa opinión sobre el EZLN.
Más curioso, Joaquín, que aquel lobo del cuento del doctor
siga en la selva chiapaneca, eternizándose.
Tan sigue el cuento, Joaquín, que reaparece el tal “Marcos” y
le dice al PRD y a Andrés Manuel López Obrador hasta de qué se van a morir.
Lo peor, Joaquín, no sólo sigue el cuento, sino que en esta
nueva etapa volverá a recorrer en triunfo la República bajo la protección del
gobierno federal.
No cabe, duda, Joaquín, el hombre es el único animal que se
tropieza dos veces con la misma piedra.
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