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Ayer, el gobernador del Estado de México Arturo Montiel Rojas
fue elegido como el candidato del llamado Tucom para enfrentar a Roberto
Madrazo por la candidatura presidencial del PRI.
Ya veremos si el PRI aprendió las lecciones del pasado.
Hace algunos años, el gobernador de Jalisco Enrique Alvarez
del Castillo quiso que el candidato a la alcaldía de Zapopan se escogiera en
elección abierta. Fueron a verlo los principales priístas de esa ciudad. “No
nos haga eso, gobernador, no haga que nos enfrentemos entre nosotros, escoja
usted al candidato”.
“…¿Qué no pueden ponerse de acuerdo cuando haya pasado la
elección?”. Les preguntó el gobernador.
“…Sí, le contestaron, nosotros sí podemos ponernos de acuerdo,
pero nuestros seguidores seguirán enfrentados y perderemos la elección y con
ella la alcaldía de Zapopan.”
El gobernador escogió candidato, y el PRI ganó la alcaldía.
Hace seis años el PRI se metió en una elección para elegir a
su candidato presidencial. La pelea entre Labastida y Madrazo fue feroz. Tanto
se dijeron que ellos quizá se pusieron de acuerdo, pero el priísmo llegó
dividido a la elección presidencial de 2000. Y perdió la Presidencia.
Si el proceso priísta de este año va a ser tan feroz como
aquel de Labastida y Madrazo, será inevitable una fractura del partido.
Ellos, como políticos profesionales, se pueden perdonar todo.
Sus seguidores no, seguirán enfrentados, como advertían los priístas de
Zapopan...
Y el PRI llegaría debilitado a la elección presidencial. Y,
entonces, todo habría terminado, aunque algunos gobernadores priístas no lo
crean.
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