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A veces, Enrique, los funcionarios parecen hablar claro, pero
en realidad lo que hablan revela que viven en su mundo muy particular.
Un funcionario de la Secretaría de Energía anunció ayer que el
subsidio del gas LP le cuesta al erario federal 4 mil millones de pesos.
Y dijo que en los próximos meses el gobierno federal decidirá
si amplía el decreto que otorga el subsidio o si empieza lo que llamó un
esquema de transición, para liberar el precio sin afectar a los consumidores.
Para empezar, Enrique, que no se queje ni se lamente el
funcionario, porque el subsidio se otorga de los impuestos que pagamos los
mexicanos que sí lo hacemos.
El costo del subsidio, pues, es una forma de redistribución de
la riqueza, sobre todo si se toma en cuenta que el gas LP es consumido por la
mayoría de los que menos tienen.
Pero lo que siguió de esa declaración sí fue un poema.
Como ya se les hizo muy caro el subsidio que otorgan al gas,
pues van a estudiar la forma de liberar el precio, eso sí, sin afectar a los
consumidores.
Pues tendrán que pensar mucho, muchísimo, Enrique, porque
liberar el precio en el lenguaje de los técnicos no significa otra cosa que
aumentarlo.
Y ahí es donde quiero verlos. Quiero verlos liberando, o
sea aumentando el precio del gas, y no afectar los consumidores.
Eso no sería técnica financiera, Enrique, eso sería verdadera
y auténtica magia.
Casi un milagro.
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