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Ya está en libertad Raúl Salinas de Gortari, el hermano del
expresidente Carlos Salinas.
Ha sido declarado inocente de la autoría intelectual del
asesinato contra José Francisco Ruiz Massieu.
Se cierra un capítulo. Se abre otro, el de la pregunta que
tantos hacen: sí Raúl Salinas de Gortari no fue el autor intelectual del crimen
contra Ruiz Massieu: ¿quién sí fue?
Me temo, Joaquín, que igual que ocurrió con los crímenes
contra el cardenal Juan José Posadas Ocampo y contra Luis Donaldo Colosio, este
asesinato permanecerá impune.
Igual que en el caso del cardenal y de Colosio, se puso en
marcha un juego de espejos, una multiplicación de pistas, para así crear una
cortina de humo.
La patética investigación que estuvo a cargo de Mario Ruiz
Massieu, hermano de José Francisco, estuvo contaminada por los complejos y la
debilidad de Mario.
Luego vino la grotesca farsa de la calavera exhibida por el
fiscal Chapa Bezanilla que terminó por impedir cualquier investigación seria
del crimen.
Y sin saber de Manuel Muñoz Rocha, todo es pura especulación.
Una incógnita más de aquellos terribles años, Joaquín,
aquellos terribles años cuando los hombres del poder rompieron los arreglos que
habían dado estabilidad.
Porque desde que asesinaron a Alvaro Obregón, ningún personaje
prominente había sido víctima de un atentado.
Los arreglos políticos, tan denostados ahora, permitían
resolver las rencillas políticas en la mesa de las negociaciones.
Hasta aquellos terribles años, 1993 y 1994, cuando en las
esferas del poder fueron más poderosas las ambiciones que la responsabilidad de
mantener la tranquilidad de la República.
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