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Son intereses políticos los que impiden la aprobación de
algunas de las iniciativas enviadas al Congreso por el Presidente Vicente Fox,
dijo hoy el vocero presidencial.
No puede ser de otro modo, Joaquín, pues el Congreso es el
foro político por excelencia, donde está la representación política de todos
los variados y contradictorios intereses que existen en la sociedad mexicana.
Hace seis años, el Presidente Zedillo envió su iniciativa
energética, y fue rechazada por la mayoría perredista y panista que controlaba
a la Cámara de Diputados, porque estaban ya muy cerca las elecciones
presidenciales.
Aquella mayoría perredista y panista actuó de acuerdo a sus
intereses políticos.
Igual que ahora, Joaquín, porque al ser el Congreso un foro
político, las decisiones también lo son. Por eso hay que negociar.
Eso siempre lo supieron los Presidentes del viejo régimen. La
leyenda urbana dice que imponían su voluntad al Congreso, quizá, pero siempre
discutían y negociaban sus iniciativas con los líderes de las Cámaras antes de
enviarlas.
Ahora no, Joaquín, todo se deja a la buena de Dios. Se envían
las iniciativas y adelante con los faroles. No se cabildea, no se negocia.
Y claro, por no negociar, tantas iniciativas del Ejecutivo se
quedan atrapadas en las redes de los intereses políticos del Congreso.
La negociación se ha reemplazado con declaraciones a los
medios que intentan que la opinión pública presione al Congreso.
Se habla para los micrófonos, no con los legisladores.
Y así les ha ido.
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