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En un diario se escribía que el encuentro de esta tarde entre
el Presidente Fox y el jefe de gobierno del DF López Obrador sólo serviría para
la distensión del clima político.
Pues aunque sirva sólo para eso, Joaquín, no es poca cosa.
Y no es poca cosa, porque López Obrador reconoció ayer que el
clima político estaba tan alterado que estuvimos casi al borde de la
ingobernabilidad.
Lo que nunca sabremos, Joaquín, es si el señor López Obrador,
Joaquín, estaba dispuesto a cruzar el límite de la ingobernabilidad.
Como sea, la entrevista de hoy en Los Pinos es la mejor señal
de una aparente voluntad de resolver las diferencias a través del diálogo y la
negociación.
Y digo aparente voluntad, Joaquín, porque el señor López
Obrador no cambia su discurso e insiste en que él siempre tuvo la razón.
Ojalá, Joaquín, que la entrevista no sea un diálogo de
sordos. Y luego sirva sólo para montar otra ofensiva en los medios de
comunicación.
Hasta esta mañana, en Los Pinos dijeron que no habrá
información sobre la entrevista, porque es sólo una reunión de trabajo.
Mala decisión, porque por la noche, después de la entrevista
en Los Pinos, López Obrador dará una conferencia de prensa, para eso canceló la
mañanera de hoy.
O sea, Joaquín, que dejan que el jefe de gobierno del DF diga
lo que quiera sobre la entrevista. Y luego saldrá Presidencia con aclaraciones.
Es como si la estrategia de medios de Los Pinos la diseñaran
los enemigos del Presidente Fox.
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