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Cada vez más, Joaquín, el caso de Andrés Manuel López Obrador
se convierte en un verdadero rompecabezas jurídico.
Las leyes, y la Constitución misma, Joaquín, están sujetas a
la interpretación de los jueces y finalmente a la de la Suprema Corte.
Pero en el caso del desafuero parece que todos, Joaquín, desde
el Ejecutivo hasta el Poder Judicial, sin olvidar al Poder Legislativo y,
claro, a los abogados del ministerio público y a los abogados defensores, están
empeñados en complicar el asunto.
Creímos que todo se definiría cuando la Cámara de Diputados
votara el desafuero.
No fue así.
Vino una controversia constitucional presentada por la
Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Y luego otra controversia
constitucional de los diputados.
Y, para complicar más el caso del desafuero, Joaquín, ahora
nos dice el señor López Obrador que volverá a su puesto el próximo lunes,
aunque hay muchos que afirman que eso sería usurpación de funciones, porque fue
destituido.
Hemos llegado al punto, Joaquín, de no entender nada.
Ojalá y alguien nos pudiera explicar bien.
En un pizarrón, con manzanitas, cuál es la esencia del caso.
Eso, tristemente, Joaquín, no ocurrirá, porque la sociedad se
ha polarizado, se divide entre los que están en pro o en contra del señor López
Obrador.
Y lo peor, como se comentó en este tu espacio la semana
pasada, ninguna de las partes quiere entender razones.
Ni nos ven, ni nos oyen, Joaquín.
Personalmente pienso que todos están como operados del
cerebro.
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