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Encuestas recientes muestran que las elecciones, a pesar de
las estridencias de los partidos políticos, a pesar de los escándalos, se han
convertido en un proceso confiable para la mayoría de los ciudadanos.
Y esas mismas encuestas muestran que a pesar de los
escándalos, la mayoría de los ciudadanos están razonablemente convencidos de
que sí hay avances democráticos.
Esa confianza, Joaquín, no puede cuestionarse, no debe
cuestionarse, porque tener elecciones razonablemente limpias ha costado muchos
miles de millones de pesos y aún los cuesta.
Tenemos un sistema electoral que, según muchos especialistas,
es de los mejores y más confiables del mundo.
Por eso llamó la atención que ayer el ex jefe de gobierno del
DF haya dicho que "no le da un cheque en blanco a los organismos
electorales", en un explícito cuestionamiento respecto al papel que
desempeñaran en las elecciones presidenciales del año próximo.
Entonces, Joaquín, ¿cómo quiere participar en las elecciones
presidenciales?
¿Bajo qué reglas? Porque no hay otras reglas, hasta ahora son
las mismas de hace cinco años y son los mismos organismos electorales de hace 5
años, cuando el señor López Obrador ganó la jefatura de gobierno del DF.
El señor López Obrador tiene muchos partidarios y por eso debe
cuidar lo que les dice.
Es común, Joaquín, que haya excesos retóricos en las
declaraciones de los políticos, sobre todo cuando están bajo acoso. Y uno
entiende que, con o sin razón, el señor López Obrador está bajo acoso.
Pero hay que tener cuidado, porque si descalifica
especialmente al IFE, se corre el riesgo de convertir las elecciones
presidenciales en un caos, aunque participara el señor López Obrador.
Alguien dijo, creo que Abraham Lincoln, que el verdadero
carácter de un hombre se conoce cuando está bajo presión.
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