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Todo indica que hoy se despojará a Andrés Manuel López Obrador
del fuero constitucional, lo cual permitirá consignarlo ante un juez por un
presunto desacato a un amparo.
La resistencia ofrecida en apoyo de López Obrador ha sido,
hasta ahora, pacífica, y eso es importante.
Son momentos difíciles, Joaquín, porque los ánimos están
exaltados.
Es posible que haber llegado hasta el juicio de desafuero sea,
como dicen tantos, sea un error.
Pero pienso, Joaquín, que sería un error peor no dejar que las
instituciones procesen una situación creada por intereses políticos.
Las instituciones de una República existen para resolver
pacíficamente los conflictos entre los distintos grupos de la sociedad.
Después de todo, las instituciones actuales, con toda su
fragilidad, también son el resultado del proceso de democratización que vive
México desde hace dos décadas.
El discurso del señor López Obrador esta mañana fue acalorado,
pero no incendiario, y eso, Joaquín, da tranquilidad.
El sistema legal y
constitucional, con todas sus fallas, después de todo le ofrece muchas vías
para defenderse y para demostrar su inocencia.
Pero, Joaquín, también la prudencia tiene que prevalecer entre
los hombres del gobierno y entre los políticos adversarios del jefe de gobierno
del DF.
Porque el desafuero les puede parecer a muchos una ganancia,
Joaquín, una victoria, pero si no se actúa con prudencia puede ser una victoria
pírrica.
Una de esas batallas en las que el triunfo sale más costoso
que la derrota.
Y el costo, insisto Joaquín, tendremos que pagarlo todos.
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