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Ayer, Joaquín, en este tu espacio hablábamos de justicia, de
justicia social.
El New York Times publica el relato de la odisea de millones
de indocumentados.
A la gran mayoría de ellos, Joaquín, se les descuenta de sus
salarios la cuota correspondiente al Seguro Social de Estados Unidos. Y, por
ser indocumentados, no reciben ningún beneficio.
Según las estadísticas citadas por el diario neoyorquino,
Joaquín, los trabajadores indocumentados aportan cada año 7 mil millones de
dólares al Seguro Social de Estados Unidos.
No reciben nada a cambio, Joaquín, porque muchos
norteamericanos se oponen a que se les otorgue algún beneficio.
Así, Joaquín, además de que subsidian a la economía mexicana
con 17 mil millones de dólares, los indocumentados subsidian al Seguro Social
de Estados Unidos, a ese Seguro Social de Estados Unidos que tiene tantos
problemas financieros.
Y no son los únicos subsidios, pues pagan todos los impuestos
locales y al consumo que paga cualquier norteamericano, pero cada vez se les
cierra más el acceso a los servicios que otorgan los gobiernos locales y
estatales a los que pagan impuestos.
Una injusticia más, Joaquín, una injusticia social que, hasta
ahora, nadie intenta siquiera remediar. Total si subsidian al seguro social de
Estados Unidos pues es una estadística más.
De esas que cuando se leen se archivan o se echan al cesto de
la basura.
Y allí están miles de mexicanos en la economía subterránea de
Estados Unidos.
Víctimas de una injusticia más. Una muestra de que la justicia
es en verdad una virtud impopular.
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