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Hace muchos años, Joaquín, en una entrevista concedida al
periodista Fernando Heyfte, don Lázaro Cárdenas, el expropiador del petróleo,
dijo:
“...Tendrá que llegar el momento en que entren a Pemex los
capitales de empresarios mexicanos nacionalistas...”
Vale recordar esa declaración del Presidente que expropió el
petróleo, porque hoy es el 67 aniversario de la expropiación petrolera, y
porque hoy Pemex tiene muchos problemas.
Tiene problemas porque desde hace varios años convirtieron a la
paraestatal en proveedora de ingresos, de dinero para el gasto del gobierno
federal y de los gobiernos de los Estados.
Pemex está sometido a una peligrosa sangría financiera porque
ni los políticos ni los partidos han querido hacer una reforma fiscal que
aumente los ingresos del gobierno federal y lo haga menos dependiente de los
recursos petroleros.
Pemex necesita otro régimen fiscal y necesita inversión
privada.
Ha llegado a esa situación porque los políticos y los partidos
han sido cobardes. Su cobardía les ha impedido garantizar la supervivencia de
Pemex.
Que conste, Joaquín, soy de los que se oponen a que el control
de la riqueza petrolera salga de las manos del Estado. Pero también veo con
envidia a empresas del Estado de otras naciones, como la brasileña Petrobras,
cuyas asociaciones con petroleras privadas la han convertido en una empresa muy
próspera.
Hoy, aniversario de la expropiación petrolera, debería ser el
día del reproche a la cobardía del gobierno federal, de los gobiernos
estatales, de los políticos y de todos los partidos, a esa cobardía que impide
que Pemex sea igualmente próspero.
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