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En este tu espacio, Joaquín, se ha dicho muchas veces que para
el PRI es cuestión de supervivencia el mantenimiento de la unidad.
A juzgar por lo ocurrido anoche en Puebla, la unidad está en
riesgo.
Durante la entrevista que anoche les hiciste a Roberto Madrazo
y a Enrique Jackson, al menos a mí me quedó claro que las posiciones entre
Madrazo y sus adversarios priístas empiezan a volverse irreconciliables.
Los reportes recibidos de Puebla muestran que, como también se
dijo en este tu espacio, la Asamblea está bajo férreo control de los
partidarios de Madrazo.
Y no estoy tan seguro, Joaquín, que esa haya sido la táctica
más aconsejable.
Pienso que no es lo más aconsejable para un aspirante a una
candidatura presidencial apostar al avasallamiento de los adversarios, porque
siempre quedan rencores, heridas que no cicatrizan.
Pienso que no es lo más aconsejable para un partido cuyas
únicas posibilidades de recuperar la Presidencia de la República están en que
todos fueran unidos a las elecciones.
Y me acordé de aquella noche de marzo de 1994, cuando quien
fuera candidato a la Presidencia por el PRI Luis Donaldo Colosio, comentó luego
de entrevistarse con un Manuel Camacho Solís, empeñado en aprovechar la crisis
política:
“…Este Manuel no tiene remedio”, dijo Colosio.
Y anoche, al conocer lo ocurrido en Puebla y luego de escuchar
a Roberto Madrazo en la entrevista que le hiciste en tu noticiero, parafraseaba
a Colosio:
“…Estos priístas no tienen remedio”…
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