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Hace ya más de 20 años, José López Portillo acudió a la ciudad
de Grand Rapids a una reunión de acercamiento con Ronald Reagan.
Después de la reunión, en un briefing a sus medios, la Casa
Blanca informó que el Presidente de México había acudido a dar explicaciones.
López Portillo, asediado, tuvo que adelantar la postulación
del candidato presidencial.
Dentro de unas semanas, el 23 de marzo, irá el Presidente Fox
a Washington a una reunión entre los jefes de Estado de México, Estados Unidos
y Canadá.
Aquí parece haber excesiva confianza en que el gobierno
mexicano dejará clara en Washington lo que quiere de la reforma migratoria.
Él quiere hablar con México y Canadá de comercio y seguridad.
Y marginalmente de migración.
Así que más vale que el gobierno de México llegue a
Washington con una estrategia de comunicación muy clara.
Ellos, los hombres de la Casa Blanca, Joaquín, si la tendrán.
Ellos, los hombres de la Casa Blanca, saben desde ahora que le dirán a la
prensa, cómo se lo dirán y en qué tono.
Igualmente estarán listos para filtrar las informaciones que
convengan a sus intereses. Tienen un equipo de funcionarios preparados para
eso.
No sugiero que el gobierno de México olvide la defensa de los
emigrantes, Joaquín. Lo que sugiero es que más vale que vayan preparados, para
que no sean apabullados informativamente, como le pasó a López Portillo y cómo
les ha pasado a tantos Presidentes de México.
No estamos para pasar vergüenzas.
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