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Se han lanzado críticas muy agrias contra los senadores que no
aprobaron la reelección de los legisladores.
Se ha explicado una y otra vez que la reelección sería una
forma de rendir cuentas para los legisladores que, hoy por hoy, sólo le rinden cuentas
a sus respectivos partidos.
Están indignados los estudiosos que respaldan la iniciativa
del proyecto de reelección.
Y, como en todo, se dicen muchas cosas, Joaquín, pero hasta
ahora no he escuchado que nadie mencione algunos puntos oscuros de la
iniciativa.
Líbreme Dios de pretender ser un experto en asuntos
legislativos y legales.
Los promotores de la reelección de los diputados y senadores
no nos dijeron cómo se reelegirían los legisladores plurinominales o los de
primera minoría.
Porque hay senadores de primera minoría, los que ocuparon el
segundo lugar en la elección. Y diputados y senadores de representación
proporcional, que son votados en una larga lista que, la verdad, nadie lee el
día de la elección.
¿Cómo decidirían los partidos que candidatos plurinominales
estarían en cada lista?
¿Y los senadores de primera minoría, los que quedaron en
segundo lugar, cómo postularlos en la siguiente elección?
Son detalles, Joaquín, detalles que no se previeron. Detalles
que tienen que corregirse, para no hacer un lío con las elecciones.
¿Por qué no propusieron de una buena vez dejar sólo los 64
senadores de mayoría, dos por cada Estado, y dejar sólo 300 diputados, uno por
cada distrito electoral?
Por qué se achicaría el pastel a repartir. Sólo por eso,
Joaquín, sólo por eso.
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