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Hace unos días se informó que los pagos de pensiones del ISSSTE
sumaron el 54 por ciento del presupuesto del Instituto, algo así como el 54 por
ciento del gasto.
Las finanzas del ISSSTE están al límite.
Pero no es un tema puramente financiero, como tampoco es un
asunto sólo político, sino que se trata de un asunto de justicia social.
Porque son asunto de justicia social las pensiones y la
atención médica a los derechohabientes del ISSSTE.
El ISSSTE no sólo atiende a los empleados y trabajadores del
gobierno federal, atiende también empleados y trabajadores de los gobiernos de
los Estados y hasta de algunas universidades públicas.
Hay una propuesta de reforma del ISSSTE, sujeta a discusión,
pero hasta ahora no ha tenido lugar una discusión sensata e inteligente.
Sólo oímos los discursos demagógicos de los políticos
oportunistas, de los eternos cazadores de causas.
La reforma no se ha hecho porque los políticos y legisladores
se han dejado amedrentar por los demagogos que gritan que se quiere privatizar
al ISSSTE.
Mientras, las finanzas del ISSSTE están en situación de
desastre, y hay que hacer algo.
Los demagogos sólo critican y se oponen a cualquier cambio, a
cualquier medida que fortalezca las finanzas del instituto.
Nadie, hasta ahora, ha hecho una propuesta alternativa a la
creación de una afore pública que podría aliviar la crisis de las pensiones.
No, Joaquín, es más fácil asustar, amedrentar.
Ese es el lado oscuro de nuestra democracia, el lado oscuro
donde florecen la irresponsabilidad y la demagogia.
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