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Ya se ha comentado en este espacio aquella advertencia de Jorge
Carpizo: si no hacemos algo más drástico contra el narcotráfico, no pasará
mucho tiempo para que vivamos una situación similar a la de Colombia.
El tiempo le ha dado la razón al doctor Carpizo.
Todos hemos quedado escandalizados con la revelación de que la
PGR detuvo a Nahum Acosta Lugo, funcionario de Los Pinos, quien presuntamente
pasaba información a uno de los cárteles de la droga sobre las actividades
presidenciales.
La existencia de un infiltrado de los narcotraficantes en el
círculo de Los Pinos debiera mover a todas las fuerzas políticas a convocar a
un acuerdo nacional para combatir a fondo al narcotráfico.
Muchos no entienden lo que significa eso que la constitución
llama elegantemente “la ausencia total del Presidente de la República”.
Según el artículo 82, ante esa ausencia, se convocaría a una
sesión de Congreso General, sesión conjunta de senadores y diputados, quienes
tendrían que designar por mayoría absoluta al Presidente Interino.
Con las relaciones tan crispadas en el Congreso, sólo
imaginemos lo que ocurriría si tuvieran que ponerse de acuerdo para esa
votación.
El país viviría horas de angustia. Y si no hubiera acuerdo en
el Congreso, sería el caos.
Así de trascendente es la sola posibilidad de que la integridad
del Presidente de la República haya estado en riesgo.
Como se ve, para combatir a los cárteles no bastan
declaraciones. Hacen falta acciones, acciones enérgicas, como recomendó Jorge
Carpizo.
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