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Ayer se dio a conocer el monto de los recursos que el IFE
entregará a los partidos durante este 2005. Suman 1,943 millones de pesos.
Un mundo de dinero, sin duda. No tardarán las críticas por el
subsidio que reciben los partidos políticos, algunos de los cuales son simples
empresas o aventuras lucrativas.
No les falta razón a esas críticas, Joaquín, pero el tema
merece ser mejor analizado.
Si no queremos que haya partidos empresas o partidos de
temporal que surgen cada elección y desaparecen, pues entonces, que el Congreso
legisle para hacer más difícil que esas organizaciones consigan el registro
legal.
Si no queremos que se dilapide el dinero público, pues que el
Congreso legisle, Joaquín, que tenga el IFE más facultades para fiscalizarlos.
Esos son los remedios, no quitar el financiamiento público a los partidos.
Si de por sí se quejan de que muchos legisladores y
gobernantes sirven a intereses de grupos económicos o políticos, ¿quiénes
controlarían a los legisladores y gobernantes si desaparece el financiamiento
público a los partidos?
Pues los grandes intereses económicos y políticos. Así de
simple. Para evitarlo se estableció el financiamiento público a los partidos.
Exijamos al Congreso que legisle para obligar a los partidos a
rendir cuentas hasta del último centavo que reciban. Exijamos al Congreso
legislar para impedir que sea tan fácil registrar un partido.
Si no exigimos, Joaquín, no tendremos derecho a quejarnos por
lo que gastan los partidos políticos.
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