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Desde hace varias semanas, Joaquín, se difunden noticias sobre
fallas en los 32 mil kilómetros de ductos transportadores de combustible que
posee Pemex.
Y según el director de Pemex Luis Ramírez Corzo son miles de
millones de dólares los necesarios para darle adecuado a esa red de ductos. Las
cifras varían, desde 3 mil millones de dólares hasta 10 mil millones de
dólares.
El tema ha venido creciendo, lo suficiente como para merecer
encabezados que califican a la red de ductos de Pemex como una bomba de tiempo.
Lo curioso, Joaquín, es que el supuesto descuido del
mantenimiento a los ductos apenas se descubre.
Y no es que uno dude que falte mantenimiento en los ductos,
pero por favor, si son una bomba de tiempo no empezaron a serlo apenas hace
unas semanas.
No se nos ha dicho, por ejemplo, cuántas de las fugas de
combustible ocurridas en las pasadas semanas se deben a la criminal costumbre
en algunas comunidades a perforar los tubos de los ductos para robarse la gasolina
o el diesel.
Pienso que el tema tiene que ser abordado desde una
perspectiva más sensata, más calmada, no desde la perspectiva del escándalo.
Porque cuando se manejan escandalosamente los temas, Joaquín,
suelen ocultarse segundas intenciones.
No vaya a ser que se magnifique la situación con la intención
de ablandar a la opinión pública y llevarla a aceptar, a exigir que haya
inversión extranjera en Pemex.
Es que a veces, Joaquín, nos gana la desconfianza.
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