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Ya repercutió el tema de la guerra contra el narcotráfico y la
violencia de los capos en las relaciones con Estados Unidos.
La carta del embajador Tony Garza al gobierno mexicano está
escrita en lenguaje diplomático, pero en este caso es un lenguaje muy duro.
Hace referencia el embajador de Estados Unidos a la
“incapacidad” de las fuerzas policíacas locales para contener la guerra entre
narcos, los secuestros, en suma, la violencia generalizada en las ciudades
fronterizas del norte.
Y advierte que esa violencia puede perjudicar las relaciones
comerciales, el turismo, las inversiones.
Esto ocurre casi simultáneamente al anuncio que hizo el
Presidente Fox de que se entrevistará con el Presidente Bush el próximo marzo.
Bush enviará a su congreso una reforma migratoria, pero tendrá
que batallar mucho, porque hasta legisladores del Partido Republicano no están
de acuerdo.
Y como parece que el gobierno del Presidente Fox está
dispuesto a presionar, como lo demostró aquella declaración de Santiago Creel
que exigía a Bush cumplir su palabra en materia migratoria, todo indica que en
Washington han decidido mantener quieto al gobierno mexicano.
No quieren que metamos las manos en un proceso que compete al
Congreso de Estados Unidos, como se comentó en este tu espacio.
El tema del narcotráfico servirá para mantener quietos a los
funcionarios mexicanos.
A menos que queramos que se empiece a montar una campaña en
Estados Unidos que de verdad perjudique al turismo y al comercio.
Es el precio de la excesiva dependencia.
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