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Hay un estudio del Centro de estudios sociales, económicos y
políticos del Consejo Coordinador empresarial que propone que se haga una mejor
redistribución de las remesas que envían a México nuestros compatriotas que
emigraron y trabajan en Estados Unidos.
Quieren utilizar más eficientemente los 17 millones de dólares
que envían desde Estados Unidos, invertirlos en proyectos más productivos.
Así, a primera vista, la propuesta puede ser muy interesante,
quizá hasta atractiva.
Sólo hay un pero, un enorme pero.
Los 17 mil millones de dólares que enviaron los mexicanos que
trabajan en Estados Unidos se los enviaron a sus familias.
Esos millones vinieron a fortalecer lo que para los emigrantes
es lo más importante: la economía de sus familias. Esos millones han
contribuido a que los índices de miseria extrema se hayan reducido en las
estadísticas oficiales.
Algunos, los más afortunados, pueden darse el lujo de
contribuir con las comunidades que dejaron.
Pero la mayoría, Joaquín, la mayoría trabaja en Estados
Unidos para que la familia que dejó en México coma mejor, para tenga un mejor
techo, para que los hijos puedan ir a la escuela, para que tengan una mejor
vida. Para los mexicanos que emigraron, Joaquín, no hay mejor proyecto
productivo que apoyar a sus familias.
A la injusticia de haber sido forzados a irse al extranjero
por no encontrar empleo digno en México, se le quiere sumar la injusticia de
desviar su dinero para lo que pomposamente llaman proyectos productivos.
Francamente, Joaquín, que poca...
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