|
A partir del próximo jueves se reunirán en Cancún los 224
diputados priístas para, según dicen, preparar su agenda legislativa para el
próximo período de sesiones que empieza en febrero.
Allí, aseguran, se limarán las asperezas entre Emilio Chuayffet
y Manlio Fabio Beltrones, pero también acordarán qué iniciativas apoyar.
Juran y perjuran que esta ocasión si aprobarán la reforma
laboral y hasta han dicho que se pondrán de acuerdo para aprobar una reforma
energética.
Habrá que darles el beneficio de la duda.
Uno de los temas, centrales, seguramente, Joaquín, será qué
hacer con el desafuero de Andrés Manuel López Obrador.
Cada vez son más los priístas que prefieren ganarle a López
Obrador en las urnas. Para eso se necesitaría que los diputados priístas
rechazaran desaforar al jefe de gobierno del DF.
No se trata, por supuesto, de un repentino ataque de vocación
democrática de los priístas, sólo de su acostumbrado realismo.
Saben que en 2000 los derrotó el antipriísmo que se mantiene
vivo entre los votantes.
Y como se ha dicho otras veces en este tu espacio, Joaquín,
quieren a López Obrador de candidato para que el voto antiPRI se divida entre
el PRD y el PAN.
Están seguros los priístas que esa división les puede
despejar el camino de regreso a Los Pinos.
Antes, claro, tienen que evitar su propia división.
Porque si el PRI se divide, Joaquín, las puertas de los Pinos
no se volverán a abrir para ellos.
|