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No me voy a deprimir si no soy Presidente de la República, le
dijo Roberto Madrazo a Adela Micha.
Fue una manera de mostrarse conciliador con sus adversarios.
Una forma de decirles que para él lo importante es que un priísta gane la
Presidencia de la República en 2006.
Por lo visto, Joaquín, sus adversarios no le creyeron, pues
ayer se reunieron Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez, Natividad González
Parás, Eduardo Bours, Enrique Martínez y Martínez y Arturo Montiel.
Llegaron al acuerdo de que todos apoyarán a uno de los seis
para que enfrente a Roberto Madrazo en la lucha por la candidatura presidencial
del PRI.
Ya no es un episodio más en el debate del PRI. Es el principio
de lo que será una encarnizada lucha por la candidatura presidencial.
Desde las elecciones de 2003, el PRI mostró una excepcional
capacidad de recuperación y luego de ganar 7 de las 10 gubernaturas que se
disputaron el año pasado, no son pocos los que creen que tiene posibilidades de
triunfo en 2006.
Esta confrontación puede echarles a perder a los priístas todo
lo recuperado.
Por su tradición, aunque presuman de contiendas democráticas,
a los priístas no les salen bien las elecciones abiertas de candidatos. Siempre
terminan divididos.
Si la pelea por la candidatura presidencial es tan encarnizada
como parece será, no hay duda que llegarán divididos a las elecciones de 2006.
Y una derrota más podría ser el principio del fin.
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